Imaginá que llegás a un bar y, justo en la entrada, hay un escalón tan alto que tenes que hacer parkour para pasar.
Absurdo, ¿no?
Pues así se sienten millones de personas cada vez que entran a un sitio web que no tiene en cuenta la accesibilidad. Y lo peor es que, muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta de que estamos poniendo esos “escalones digitales”.
¿Qué es la accesibilidad web? (Sin tecnicismos, te lo prometo)
Es diseñar sitios que todas las personas puedan usar, sin importar cómo interactúen con la tecnología.
No hablamos solo de discapacidades permanentes. También de:
- Quienes usan lectores de pantalla por baja visión,
- Personas que navegan solo con teclado porque no pueden usar mouse,
- Adultos mayores que necesitan textos más legibles,
- Alguien con daltonismo que depende de buenos contrastes,
- O incluso vos, con un brazo enyesado después de una caída tonta.
La accesibilidad es como elegir una rampa en vez de un escalón: no es “para algunos”, es para todos. Y, en el fondo, es una cuestión de respeto.
Cinco cosas simples que cualquiera puede hacer
1. Textos alternativos en las imágenes
Ese meme, esa foto de producto o ese logo… si no tiene un texto descriptivo, para un lector de pantalla es como si no existiera.
Ejemplo rápido:
❌ “imagen”
✅ “Un golden retriever sonriendo con la lengua afuera”
No cuesta nada, y cambia todo.
2. Navegación con teclado
Probá moverte por tu sitio solo con Tab, Enter y las flechitas. ¿Podés llegar a todos lados? ¿Se ve claramente dónde estás parado? Si te perdés vos, imaginá cómo se siente alguien que depende 100 % del teclado.
3. Contraste que se lea de verdad
Ese gris clarito sobre blanco puede parecer “elegante”, pero para mucha gente es ilegible. Un buen contraste no solo ayuda a quienes tienen dificultades visuales: también a los que leen tu sitio al sol, en el colectivo, o con la pantalla a medio brillo.
4. Títulos que guíen (no que adornen)
Los títulos no son solo para que se vea lindo. Son el mapa que usan los lectores de pantalla para entender tu contenido. Sin una estructura clara, es como entrar a un edificio sin carteles: te perdés al toque.
5. Formularios que no hagan enojar
“El campo tiene un error” no sirve si no decís cuál ni cómo arreglarlo. Es como que tu GPS diga “te equivocaste” y ya. Dale pistas útiles: “El email no es válido” o “La contraseña necesita al menos 8 caracteres”.
¿Por qué molestarse? (Porque vale la pena)
Llegás a más gente.
Según la OMS, más de 1.300 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad. Eso es casi el 16% del planeta. Si tu sitio no es accesible, estás cerrándoles la puerta a un estadio lleno de personas que podrían ser tus lectores, clientes o aliados.
Google te lo agradece.
Los motores de búsqueda “leen” tu sitio como lo haría un lector de pantalla. Si está bien estructurado, con buenos textos alternativos y contenido claro, mejora tu posicionamiento… sin que tengas que hacer nada extra.
Es lo correcto.
Cada vez más países exigen accesibilidad en sitios públicos y comerciales. Pero más allá de las leyes, es una cuestión de sentido común: si construís algo en internet, construilo para que todos puedan usarlo.
Y, por si fuera poco, mejora la experiencia de todos.
Las rampas no solo ayudan a personas en silla de ruedas: también a padres con cochecitos, repartidores con carritos o turistas con valijas. En la web pasa lo mismo: lo que hacés por accesibilidad, termina beneficiando a muchísimos más.
El futuro es accesible (o no será)
Internet ya no es “un lugar más”. Es donde trabajamos, aprendemos, compramos, nos conectamos y hasta soñamos. Si le ponemos barreras invisibles, estamos construyendo una sociedad digital con privilegios y exclusiones.
Pero acá está la buena noticia: no hace falta ser perfecto desde el principio. Empezá por lo pequeño:
- Agregá textos alternativos a tus imágenes,
- Revisá el contraste de tus colores (hay herramientas gratis como WebAIM),
- Navegá tu sitio con el teclado y anotá dónde te trabás,
- Usá etiquetas HTML que tengan sentido (
<header>,<nav>,<main>,<footer>), - Probá un lector de pantalla (NVDA es gratis para Windows) y escuchá cómo suena tu sitio.
La invitación
Cada vez que publicás algo en la web, estás tomando una decisión que afecta a otras personas.
Podés construir puertas angostas… o puertas anchas.
Escalones… o rampas.
La accesibilidad no es un “plus técnico”. Es reconocer que internet es de todos, y que todos merecen moverse por él con libertad.
Así que la próxima vez que estés frente a tu sitio, hacete esta pregunta simple:
¿Puede usarlo cualquier persona?
Si la respuesta es “no”, tenés una oportunidad increíble: no solo de mejorar tu web… sino de hacer del mundo digital un lugar un poco más justo.
Porque al final del día, una web accesible no es una web especial.
Es simplemente una web bien hecha.
¿Querés revisar la accesibilidad de tu sitio pero no sabés por dónde empezar?
En Pulposeo te ayudamos a hacerlo de forma simple, sin tecnicismos y con foco en lo que realmente importa.
👉 Escribinos por WhatsApp y abramos juntos las puertas de tu web a todos.

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